Iglesia Cristiana Monte Sinai

Amando a Dios. Creciendo en la sana doctrina. Llevando a Cristo al mundo.

Y todo lo que hace prosperará

Salmos 1:3

La prosperidad se ve de otra manera en los árboles. Un árbol prospera por sobrevivir en condiciones adversas. El mismo viento que sopla fuerte no hará que el árbol se caiga tan fácilmente porque sus raíces se hunden profundamente en la tierra para obtener agua. Y cuando vienen tiempos de sequía es el árbol cuyas raíces no son muy profundas que está sujeto a la sequía. Sus hojas se marchitan y caen al suelo. Esto no es así con el árbol que tiene raíces profundas, porque halla donde hay una gran cantidad de agua. La adversidad y las pruebas no pueden destruir el árbol o su productividad. Así es con el santo, si estamos profundamente arraigados en la Palabra de Dios, la adversidad puede muy bien venir a nuestra vida, pero no tiene que obstaculizar nuestro crecimiento o ministerio. Como dijo Jesús: En el mundo tendrán tribulación, pero confíen, Yo he vencido al mundo.