Iglesia Cristiana Monte Sinai

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La prosperidad de la madurez espiritual

Salmos 1:3

La última línea del versículo 3 promesas prosperidad en estas palabras: "todo lo que hace, prosperará" (NVI). Si bien esto es cierto, es importante que entendamos la naturaleza de la prosperidad que se promete. Personalmente, creo que las líneas anteriores del verso han descrito la prosperidad en términos de la imagen del árbol plantado junto a las aguas. Mientras que la última declaración aclara las imágenes anteriores y, concretamente, lo aplica al hombre justo que permanece en la Palabra, tenemos que interpretar la prosperidad a la luz del contexto. En resumen, tenemos que entender que el árbol prospera como un árbol. Así también, el santo prospera como un santo. Consideremos, pues, la prosperidad que se promete a la luz de las imágenes del árbol. 

El árbol prospera en el agua por "dando su fruto en su tiempo." En otras palabras, el árbol prospera por el cumplimiento de su propósito de dar fruto. Algunos han pasado sus energías tratando de determinar qué tipo de árbol que es esto. De esta manera creo que han perdido totalmente el punto. En primer lugar (y más importante) el texto no nos dice qué tipo de árbol. A la luz de la enseñanza del Nuevo Testamento sobre los dones espirituales, creo que es seguro decir que los cristianos son los diversos tipos de "árboles", en función de sus dones específicos y llamando al (Romanos 12, 3-8; 1 Corintios 12; Efesios 4, 7-16; 1 Pedro 4: 10-11). Un árbol de melocotón prospera por la creciente madurez y teniendo melocotones. Un árbol de sombra prospera por el crecimiento alto y fuerte y produce sombra. Un hombre de Dios que permanece en la Palabra de Dios prospera por la creciente madurez y se convierte en lo que Dios ha querido que fuera y produce el fruto espiritual que Él ha ordenado.