Iglesia Cristiana Monte Sinai

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La Fiesta de los Tabernáculos

Lectura Bíblica: Levítico 23:34

Hoy vamos a estar enfocados en la fiesta de los tabernáculos. Conocida como sukkot. Esta era la fiesta más alegre y festiva que tenía Israel. Porque era un recordatorio de la provisión de Dios durante los cuarenta años en el desierto, cuando estos vivían en sus tiendas. 

En Éxodo 34:22, es llamada la fiesta de las semanas o en Éxodo 23:16, la fiesta de la siega. Era un momento de mucho gozo por ser la última fiesta del año.

Salomón dedicó el templo durante esta fiesta (I Reyes 8:2). Lo vemos a Nehemías dedicando los muros en esta fiesta (Nehemías 8). Vemos a Jesús en Juan siete, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mi y beba. Que fue durante este tiempo de la fiesta y que tenía que ver con el sacerdote buscando agua y derramándola en el santuario.

I. Levítico 23:35 - Habrá Santa Convocación

No trabajaban ese día, para así dedicarse exclusivamente a la adoración. La celebración duraba ocho días. Y en el primero y octavo día era santa convocación. Levítico 23:40 - Era con el fin de que se regocijaran delante de Dios. El motivo era por que habían sido liberados de Egipto con una manifestación increíble del poder de Dios. Las plagas pusieron en evidencia que no hay nadie como Dios.

Por igual, debe de ser una celebración para la iglesia, porque el creyente fue rescatado y por que Dios proveyó el sacrificio perfecto. Pagó un precio muy alto y fue por medio de la vida de Su único Hijo. Vemos el Creador muriendo por su creación.

Nuestro destino eterno estaba determinado en recibir un justo castigo. El alma que pecare esta morirá. La muerte se refiere al lugar de tormento, de lloro y crujir de dientes por el intenso dolor. Fuimos librados de la esclavitud del pecado y por eso como dice Isaías: Mi fortaleza y mi canción es Jehová, que ha sido mi salvación. Canten salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas. Regocíjate y canta oh moradora de Sion. Yo los llevaré a mi santo monte y los recrearé en mi casa de oración. 

En Levítico 22:29 es un momento para ofrecer sacrificios de gracias a Dios. Este sacrificio tenía que ser aceptable ante el Señor. Es un momento para alabar a Dios por su provisión. Nos ha dado sabiduría, nos ha dado a Su Hijo, nos ha dado poder, vida eterna y su Santo Espíritu. Y estaban agradecidos por que daban de sus bienes materiales porque habían sido dados por Dios mismo (I Crónicas 29:11 - 17).

Para nosotros hoy en día es por que nos protege y nos provee mientras pasamos por el desierto que es este mundo, hasta que entremos en gloria.

Era un tiempo en el que oraban para pedir por la lluvia y así podían sembrar sus campos y tenían entonces trabajo y comida para su sustento. Para dar inicio, tocaban el cuerno de un carnero para dar inicio a la fiesta. Y recitaban el Salmos 118:25. 

Se encendían antorchas en la noche y estas representaban la gloria de Dios que los guiaba por la noche. 

Fue durante esta fiesta que Jesús habló del agua (Juan 7:2,10, 37 - 39 y 8:12).  Jesús hablaba del agua, ya que el sumo sacerdote iba al estanque de Siloé y buscaba agua y rociaba el agua de la purificación (Números 19). Tenemos el campamento lleno de antorchas, de palmeras y el agua. La luz del mundo y nos daba a beber el agua de vida eterna a través del Espíritu Santo. Y los fariseos estaban enfurecidos por que sabían que Jesús estaba diciendo que él es el Mesías (Juan 7:40 - 44). El tabernáculo es Dios mismo (Juan 1:14.

Las palmeras, lo vemos en Mateo 21:8 - 11, y fue un tiempo de lloró porque no supieron reconocer a Jesús (Levítico 23:25 - 30 y 40; Zacarías 14:16,17).

Vemos a Dios extendiendo su invitación hoy en día, en estos tiempos: El que tiene sed, venga y beba. 

No hay otro nombre dado a los hombres debajo del cielo, solo Cristo. El cual quiere que todos vengan al conocimiento de la verdad y sean salvos.

Hoy es el día de salvación.