Iglesia Cristiana Monte Sinai

Amando a Dios. Creciendo en la sana doctrina. Llevando a Cristo al mundo.

El Perdón Divino

Lectura Bíblica: I Juan 1:7 - 9

El evangelio está basado en dar perdón al pecador que se arrepiente de sus pecados. Dios quiere reemplazar el castigo que merecíamos por recompensas como el perdón y ser librados del juicio.

Una pregunta que me hacen y es muy legítima o razonable es: Si Dios nos perdonó de todos nuestros pecados, (Colosenses 2:13), ¿Por qué tengo que pedir perdón por los pecados que cometa después de ser salvo? 

Para esto debemos de reconocer que el perdón divino consiste en dos aspectos. (1) El perdón judicial y (2) El perdón de santificación o personal. Un ejemplo lo encontramos en Juan 13:3 - 10 y enfocados en el verso diez sobre todo. "El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies". 

El que está lavado habla del aspecto judicial, justificados para siempre. Y el lavado de los pies representa el perdón en la santificación.

La Biblia nos enseña que hemos sido justificados una vez para siempre. Nos enseña por igual que no hemos recibido todavía la glorificación de nuestros cuerpos. Y esto significa que la presencia y el poder del pecado en nuestras vidas diarias es evidente. Este perdón es como el remover la tierra de los pies que están sucios.

I. Verso 7 - La Limpieza

El andar en el N.T. , especialmente en las cartas de Pablo, representa nuestro caminar con Dios para un cambio de nuestro carácter y comportamiento. Es el caminar en el Espíritu, para no darle lugar a los deseos de la carne. De esta manera podemos andar en luz por el poder de Dios, ya que Dios es luz, nosotros somos luz.

(Juan 3:19 - 21). La luz viene con el fin de alumbrar a todo hombre para reprender las obras de las tinieblas. Así que, Dios nos ayuda en nuestro caminar con el fin de exponer lo malo en nuestras vidas. 

De acuerdo a Juan, la sangre de Cristo nos limpia de todo pecado (Apocalipsis 1:5). Pablo dice que por medio de la sangre de Jesucristo nos reconcilió haciendo la paz según la cruz. Y el autor a los Hebreos nos dice que con esa ofrenda, derramar su sangre por nosotros como medio de pago, nos hizo perfectos para siempre al santificarnos, (pecados presentes, pasados y futuros) en forma completa e inalterable, han sido todos perdonados. 

II. Verso 9 - Confesamos

La confesión de nuestros pecados es absolutamente crucial para ser justificados cuando venimos a Dios para salvación. Confesión viene de un corazón que está arrepentido y cree en el evangelio. Esa confesión del hijo pródigo nos muestra: He pecado contra el cielo y contra ti. Ya estaba perdonado antes que el hijo dijera esas palabras, sin embargo las aceptó por la relación que existe entre ambos.

El creyente confiesa sus pecados, no para mantener la salvación, sino porque tiene ahora una relación con el Padre Celestial. En Efesios 4:30, Pablo dice de no contristar al Espíritu Santo con el cual fuimos sellados. Nos sentimos mal cuando pecamos, porque hemos causado tristeza al Espíritu Santo con el cual fuimos sellados. El Espíritu Santo no tolera el pecado en nuestras vidas. El pecado fue lo que llevó a Cristo Jesús a la cruz y le costo mucho. 

Así que ahora estamos en un proceso en el que deseamos vivir en la santidad y eso nos llevará a odiar el pecado. Olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a los que esta delante, prosigo a la meta del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

La voluntad de Dios es nuestra santificación y debemos de afirmar nuestros corazones irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre en la venida de nuestro Señor Jesucristo. Pero, habrán ocasiones en que fallamos y caemos y Juan dice: Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos de toda nuestra maldad.

III. I Juan 2:1 - Abogado Tenemos

El Nuevo Testamento es muy claro en lo que representa en cuanto a que no somos más esclavos del pecado (Romanos 6:12 - 14). El pecado no se enseñoreará de nosotros, por tanto, no presentemos nuestros miembros al pecado. Ahora vivimos para él, ya que estamos muertos al pecado, debemos vivir para la justicia. Y si hubiere alguno pecado, abogado tenemos.

¿Quién nos condena? Cristo es el que murió. ¿Quién nos acusa? Dios nos justificó.