Iglesia Cristiana Monte Sinai

Amando a Dios. Creciendo en la sana doctrina. Llevando a Cristo al mundo.

El amor al mundo

I Juan 2:15 - 17

El mundo tiene un sistema creado en el cual se destaca por querer atraernos hacia el placer y satisfacer nuestro ego. A esto la Biblia le llama pasiones que combaten en nuestros miembros. Cuando cada uno es tentado en los deseos propios, los cuales son atraídos y seducidos.

Es tan fuerte el placer, que lleva a muchos a perderse, un ejemplo es Demas en II Timoteo 4:10, que dice que Demas abandonó la obra porque amaba más al mundo. Están los que quieren enriquecerse, estos caen en tentación y lazo y en muchas codicias necias y dañosas. Por causa del amor al dinero se extravían de la fe. 

En la parábola del sembrador, Jesús dijo que están aquellos que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo y el engaño de las riquezas y las codicias, ahogan la palabra y se hace infructuosa.

I. Verso 15 - No amen al mundo

Juan está hablando del sistema espiritual malvado que lo gobierna. Por ejemplo, en el capítulo cinco y verso diecinueve, Juan dice que el mundo entero está bajo el maligno. Pablo habla de una lucha que no es contra carne ni sangre, sino contra principados, potestades y gobernadores de las tinieblas. El Señor Jesús, dijo que el mundo lo aborrece y que por estar unidos al Señor, el mundo ahora nos aborrece, porque no somos del mundo. 

No somos parte de este sistema. Pablo dice en II Corintios 10, que el enemigo tiene fortalezas establecidas que se basan en argumentos y altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios. Estos argumentos se ven en filosofías o el sistema de creencias, que habiendo conocido a Dios, no le glorifican como tal, porque se envanecieron en sus razonamientos, por tener un corazón entenebrecido. Es una guerra en contra de la verdad. 

II. Versos 15 - 17 - Razones para no amar al mundo

1) Son incompatibles - El Reino de Dios y el mundo (I Juan 4:5,6). El mundo oye a los suyos, al espíritu de error. Los creyentes se destacan por oír a Dios y al Espíritu Santo de la verdad. 

I Juan 5:4,5, nos dice que nuestra fe vence al mundo, no el mundo a nuestra fe. Estas están opuestas entre sí. Nuestra cultura está deteriorada y en decadencia: La familia, el homosexualismo, la evolución y el sistema educativo, la violencia han llevado a la humanidad a declinar en su integridad y en la ética. Juan nos lleva a pensar en tres razones generales del porque no debemos de amar al mundo.

(1) Nuestro amor debe de ser a Dios solamente - El creyente lo debe de tener bien definido este tema. El verso quince lo dice claramente: Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en el. 

Por nuestra identidad con el Padre podemos decir con Pablo: Pero, cuantas cosas eran para mi ganancia, la he estimado como pérdida por amor de Cristo, del cual lo he perdido todo y lo tengo por basura.

El Señor Jesús dijo que no se puede servir a dos amos, a Dios y al dinero.

(2) Las cosas que ofrece el Padre son mejores que las del mundo (verso 16). Todo lo que hay en el mundo está dominado por el pecado y los deseos de la carne.

Gálatas 5:16 - 21, nos enseña que el deseo de la carne es en contra del Espíritu Santo. De acuerdo a I Juan 3:4, es infracción de la ley. Del corazón contaminado vienen los malos pensamientos y que producen adulterios, robos, mentiras e insultos. Y Juan escribe aquí en el verso dieciséis que todo viene por los deseos de los ojos y de la carne. Esto nos lleva a salir fuera de los límites de todo aquello que es bueno, que es la ley de Dios.

Todo esto que hemos mencionado, son características del sistema del mundo que apetece a todos aquellos que no tienen la verdadera vida y aún trata de golpear y tentar al creyente. Ahora, pongamos atención a esto: Los deseos de los ojos. El mundo tienta con el fin de alterar nuestros sentidos y pensamientos, porque esto nos llevará a tomar acción. Jesús dijo que los ojos son la lámpara del cuerpo. David por ejemplo, vio desde el terrado a Betsabé que se estaba bañando y notó que era muy hermosa. Cuando pregunta por ella, se le avisa que tiene esposo, pero no se detuvo allí, sino que la quiso para si.

Juan dice que es para vanagloria de la vida todo esto. Habla de orgullo, de querer exaltarse sobre los demás. Y esto en definitiva es desafiar a Dios. Lo vemos en Génesis 3:1 - 7, con la expresión: ¿Con qué Dios dijo?. Observen esto: Y vio Eva que el fruto era bueno. Lo vemos por igual en Lucas cuatro, cuando el diablo le muestra a Jesús todos los reinos del mundo para que los viera, pero el Señor no cedió. (Leamos Hebreos 11:26 y 9 - 16 y 12:1). Debemos de poner nuestros ojos en Jesús que es el autor y consumador de la fe. Pablo dijo a la iglesia en Colosas que pusieran su mirada en las cosas de arriba donde está Cristo y no en las de la tierra. 

(3) El mundo pasa y sus deseos (verso 17) - Todo lo que vemos en este mundo es temporario aquí en la tierra. Todo lo que está caro en estos momentos, todo va a perder su valor. En Septiembre 12, 2012, el IPhone 5, era algo revolucionario, con cámara de foto y video que era envidiable en un celular y decían en su propaganda: No hay un teléfono como este. Lo mismo con el Samsung Galaxy S4. Ahora en Sprint lo dan gratis o AT & T lo dan por $99.00. Dos años después, ¿quién desea tenerlo?.

Imperios, artistas, tecnología, viviendas, todo va pasando y sus deseos. Pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. La vida se basa en Dios que es eterno. Como dice Juan entonces: El que hace su voluntad, permanece para siempre.