Iglesia Cristiana Monte Sinai

Amando a Dios. Creciendo en la sana doctrina. Llevando a Cristo al mundo.

El Altar del Holocausto

Lectura Bíblica: Éxodo 40:6 

De acuerdo a Levítico 1:9 y 10, el holocausto era una ofrenda encendida de olor grato para Dios y el cordero o cabrito, y este debía de ser sin defecto. El sacerdocio del creyente debe de ser un servicio donde mostramos nuestra gratitud y amor hacia Dios. En el altar el sacerdote derramaba la sangre del pacto, la sangre de un animal inocente que estaba siendo sacrificado por causa del pecado del pecador. Levítico 17:11, enseña que la vida de la carne en la sangre está y es dada para hacer expiación sobre el altar por las almas y la persona.

 

Expiación entonces representa el sacrificio ofrecido por el delito que se ha cometido. Tiene la idea de borrar o purificar algo. Juan el Bautista dijo: He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. 

Para Juan el Mesías estaba asociado con un animal indefenso y débil, pero todo estaba basado en el sacrificio del Antiguo Testamento. Leamos Levítico 16:15,16, 21, 22 y 30. Uno de los corderos era para que fuera degollado y su sangre fuera esparcida sobre el altar y el otro para que el sacerdote pusiera sus manos sobre su cabeza y pidiera a Dios que los pecados del pueblo fueran sobre el animal y entonces dejarlo ir en el desierto para muriera allí. Esto representaba que Dios no se acordaría ya más de los pecados.

Pedro dice: Quién llevó el mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero (I Pedro 2:24). Pablo dice: Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. (II Corintios 2:24). 

Dios Padre ofreció lo mejor: Su Hijo.

El altar del holocausto nos enseña una gran lección en cuanto al dar.

En Mateo 10:8 - De gracia recibimos, de gracia hemos de dar.

Lo mejor que podemos dar a Dios es a nosotros mismos. 

Un hermoso ejemplo lo podemos ver de parte de Dios y de parte del pueblo de Dios cuando es agradecido por lo que ha recibido.

Éxodo 3:21, 22 - Y Yo daré gracia a este pueblo, en los ojos de los egipcios para que cuando salgan, no vayan con las manos vacías, sino que pedirá a cada mujer su vecina y a su huéspeda alhajas de plata y de oro. 

(Exodo 11:2,3). Éxodo 12:35,36 - Y les dieron todo cuanto pedían…

En Éxodo 35:20 - 29 - El pueblo tuvo un corazón voluntario y estimulado para traer ofrenda al Señor para todo lo que se necesitaba. Y en Éxodo 36:2 - 7, vemos al pueblo trayendo tanta ofrenda que le tuvieron que decir a Moisés tenemos demasiado, impide que sigan trayendo ofrenda. Dios les proveyó la libertad, su sostén, les dio alimento y agua por cuarenta años. Les dio guía y los llevó hasta la Tierra Prometida, les dio victoria sobre los enemigos.

Constantemente vemos a Dios dando lo mejor a su pueblo. Nos dio vida eterna; nos dio a su Espíritu Santo; nos dio su amor, poder y sabiduría cuando la necesitamos. Nos da la tierra por heredad y la Nueva Jerusalén. El dar a Dios es impulsado por un corazón estimulado y un corazón voluntario. 

Para servir a Jesús, se requiere que lo hagamos como Dios quiere. Debemos tener el mismo sentir que tuvo nuestro amado Señor Jesús. De humillarnos para ser luego exaltados es esencial en nuestras vidas. 

II. El Arca del Testimonio - Éxodo 25:10 - 22

En Éxodo 37:1 - 9, el arca del testimonio también se le llama el arca de la misericordia o propiciatorio. Para entender un poco de esto, debemos de ir a Hebreos 9:3,4, donde vemos que el arca contenía el maná y las tablas del pacto, al igual que delante del arca se ponía la vara de Aarón. (Éxodo 16:33,34 y I Reyes 8:9). En Levítico 16:14 - 17, el sacerdote tenía que rociar con sangre el propiciatorio para purificar el santuario a causa del pecado del pueblo. Y todo esto tiene que ver con Jesús. En Romanos 3:24,25, nos dice que fuimos justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús. (Redención = nos libera de aquello que era desfavorable para nosotros, la ley, (por cuantos todos pecaron), la sangre entonces se convierte en el pago del rescate para librarnos de la esclavitud del pecado. Y Dios lo puso como propiciación por medio de la sangre de Cristo. ¿Qué representa esto? Bueno en Hebreos 9:12, nos dice que no con sangre de becerros sino con su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido (lo logró, lo consiguió, aquello que solicitaba Dios: sin derramamiento de sangre no se hace remisión  (hay perdón de una culpa o de una condena que nos privaba de la libertad). Así que hay eterna redención lo cual quiere decir que nos liberó por toda una eternidad. En Hebreos 10:14, la sangre de estos animales no pueden quitar los pecados. En el verso 11, nunca pueden quitar los pecados y en el verso 12, Jesús con una sola vez para siempre por un sacrificio por los pecados, (verso 14), hizo perfectos para siempre a los santificados. 

Así que tenemos el maná, que es Jesús, el pan del cielo que descendió sobre la tierra. Tenemos el logos, la palabra viva que es Jesús. Y sus mandamientos son esencial en la vida de nosotros. Y la vara representa su cuidado, representa su protección y que debemos estar dispuestos a obedecer en todo momento, como Cristo obedeció al Padre.