Iglesia Cristiana Monte Sinai

Amando a Dios. Creciendo en la sana doctrina. Llevando a Cristo al mundo.

Construyamos el templo

Lectura bíblica: Hageo 1:1 - 14

Hoy vamos a comenzar una serie de mensajes en el libro de Hageo. Es el segundo libro más corto del Antiguo Testamento. Antes de empezar el mensaje debemos entender el contexto histórico y el porque Hageo escribe estas amonestaciones y profecías. Todo empezó con las profecías de Jeremías y de Isaías. En Jeremías veinticinco y en el verso once, nos dice que Israel sería llevada a Babilonia por medio de Nabucodonosor en destierro por setenta años. Y el profeta Isaías en el capítulo cuarenta y cuatro y en el verso veintiocho, menciona a Ciro como un pastor que cuidaría a Jerusalén, donde sería edificada y el templo reconstruído. 

La realidad es que Dios opera en forma soberana a través de la vida de los reyes para cumplir con sus propósitos. Leamos Esdras 1:1 - 7, se le permite regresar en el año 538 a. C. 

En el capítulo tres y en el verso dos, nos dice que bajo la dirección del Sumo Sacerdote, Jesúa o Josué hijo de Josadac y Zorobabel, perteneciente a la descendencia de Joaquin, hijo de Salatiel (Mateo 1:12). Y Jesús proviene de esta descendencia. 

En Esdras 3:1 - 4:5, año 535 a.C. comienzan a reconstruir el templo. Luego en Esdras 4:4 - 8, hay oposición como podemos ver en el verso veinticuatro, año 536 a.C. hasta el año 520 a.C. Así que dieciséis años más tarde, Hageo y Zacarías fueron comisionados por el Señor para exhortar al pueblo y alentarlos. Nehemías fue el encargado de la reconstrucción de los muros y Hageo y Zacarías del templo. Recordemos que el templo en si no era importante, lo que si era importante es que allí representaba la morada de Dios, cuando con la destrucción del templo, cuando con la destrucción del templo la gloria de Dios se apartó de allí Ezequiel ocho y once. Hageo los anima: Construyamos que ya es tiempo. 

I. La importancia del templo en nuestros días - versos 1 al 3

El Nuevo Testamento nos lleva a ver algo que debe ser una prioridad en nuestra vida como iglesia. Necesitamos tener un buen entendimiento de lo que somos ante los ojos de Dios. Vamos a empezar por las enseñanzas que Jesús nos dio en cuanto a este tema. Leamos en Mateo 12:6, aquí habla Jesús como Dios y de que él es muy superior a un edificio. Luego en Juan 2:19 - 21, Jesús hablaba que su propio cuerpo es el templo. Vayamos a Primera de Corintios en el capítulo seis y los versos quince hasta el veinte. Esto es tan grande en cuanto a la enseñanza que Dios nos quiere dar a cada uno de nosotros como creyentes. Ya que el cuerpo del cristiano es un templo espiritual donde el Espíritu de Dios vive. Por nuestra unidad en Cristo, no nos podemos involucrar en el pecado. Pablo dice en forma enérgica: ¡De ningún modo

Luego en primera de Pedro capítulo dos y versos cuatro y cinco, el apóstol Pedro habla de establecer una comunión íntima con Dios. Distinto fue para los líderes religiosos que vieron y comprobaron que Jesús es el Mesías y así lo rechazaron con mucho odio. 

Jesús por haber resucitado, es la piedra viva y nosotros también como piedras vivas, por nuestra unión con Jesús, necesitamos ser edificados como casa espiritual. ¿Cómo podemos ser edificados? y ¿por qué debemos de ser edificados? (1) Efesios 4:15 - Creciendo en todo en aquel que es la cabeza del cuerpo de la iglesia que es Cristo Jesús. Como cabeza, él debe dirigir nuestras vidas por completo. Solo por medio de él podemos conocer nuestro propósito en la vida y como iglesia. El se dio a si mismo, nosotros debemos darnos por igual. El vino para buscar al pedido, nosotros debemos por igual hacer lo mismo. El tuvo misericordia y compasión de la gente, nosotros debemos por igual tener este mismo sentimiento.

Solo por medio de su palabra podemos crecer y madurar. Y Dios usa y constituye a aquellos que él sabe que pueden dirigir su iglesia. Los pastores y maestros. Y lo hizo para perfecciona a los santos para la obra del ministerio y para la edificación del cuerpo (Efesios 4:12). 

Como un cuerpo, todos los miembros son importantes y por lo tanto, todos debemos buscar el bien del cuerpo por entero. Primera de Corintios doce, nos dice que hay diversidad de ministerios y operaciones. En el capítulo catorce, habla que es para edificación, exhortación y consolación. Cinco veces menciona edificación en este capítulo. Cuando todos ejercitamos nuestros nuestros dones todos nos beneficiamos.

II. No ha llegado el tiempo - Verso 2

Israel después de setenta años de destierro, produjo que los enemigos se establecieran en su tierra. Cuando estos regresaron, ese pueblo extranjero intimido a Israel. Es produjo que tomaran posesión y no estaban dispuestos a dejarla (Esdras 4:1 y 4). Nehemías dice que estaban disgustados (Nehemías 2:10). Y por esto quedaron atemorizados para no edificar. Encima escriben una carta al rey Artajerjes diciéndole que si edificaban los muros no iban a pagar impuestos, porque eran un pueblo rebelde. El rey entonces manda a suspender la obra hasta que se diera nueva orden. ¡Y así pasaron dieciséis años!

En Esdras cinco , versos uno y dos, diez al diecisiete y luego en el capítulo seis y versos, uno, once y doce, nos dice que dejaron de construir, aunque tenían la orden y el permiso para hacerlo, no lo hicieron por las constantes amenazas. Produjo que fueran indiferentes con Dios y prefirieron las riquezas para ellos mismos y se olvidaron por completo del templo. Y esto solo demuestra cuales eran las prioridades equivocadas que tenían. El profeta Hageo les muestra el problema que esto causaba cuando uno se convierte en un egoísta y nos falta interés, esto solo traerá mayores dificultades. Vemos en primer lugar que sembraban muchas semillas, pero recogían poco. En segundo lugar comían y no se saciaban, porque recogían poco. En tercer lugar, se vestían y no se calentaban. En cuarto lugar, el que trabajaba a jornal lo recibía en saco roto. Es decir no le alcanzaba el dinero. La razón la da Dios, en los versos nueve al once. Dios cumple su Palabra, esto lo podemos ver en Deuteronomio siete y versos doce, trece, diecisiete al diecinueve y versos veintiuno y veintidós.

III. Hacer una evaluación - Versos 5 - 7

No importa el nivel de madurez que tengamos, como hijos de Dios, debemos evaluar si estamos caminando completamente en la luz y santidad o en tinieblas. Nos evaluamos por medio de la palabra. A la luz de las Escrituras nos preguntamos: ¿cómo estoy? 

En segunda de Corintios en el capítulo trece y verso cinco, Pablo comparte que como iglesia debemos de examinarnos a nosotros mismos si están en la fe o no. El dice que debemos probarnos a nosotros mismos. Las pruebas comprueban donde está nuestra obediencia. Abraham fue probado por Dios y obedeció y por eso fue llamado el padre de la fe (Romanos 4:6).

¿Siento gozo cuando estoy trabajando y sirviendo al Señor? o ¿tengo apatía?

¿Cuáles son mis prioridades? Veamos, la nación de Israel perdió la visión y su capacidad de ver. Setenta años habían pasado y salieron de Babilonia. Volvían a su tierra y se olvidaron por que estaban regresando. El asunto está en lo que dice Dios: "Este pueblo dice..."

Si esperamos a que no exista oposición, o que no tiene que haber lucha, o pensaríamos que no debemos de esforzarnos, no haríamos nunca nada. Que diferencia con: "Así ha dicho Jehová... ". ¿Quién tiene más autoridad? ¿El rey de Persia o el Rey del Universo?

Nuestros esfuerzos y nuestras energías se basan en aquello que es temporario. Perdemos de vista lo que tiene que ver con la eternidad. Por eso, es que aquí en el Sinaí queremos dedicarnos a preparar a los padres en primer lugar. Fuertes en la Escrituras, serán fuertes en entrenar a sus hijos y a cuidar bien a sus esposas. Tenemos un reto que fue diseñado para los niños y jóvenes por asunto del idioma. Y lo hicimos a las once el culto en inglés, con el propósito de acomodar el horario y la facilidad de que pudieran entender el idioma que dominan y practican en la semana. Es un esfuerzo que vale la pena hacer. El grupo de alabanza tiene que correr literalmente de un lado al otro para estar a tiempo para el segundo culto en español. Nos preparamos para el ministerio con el fin de preparar líderes que estén en la sociedad para producir cambios. Matrimonios sólidos que no vayan a sucumbir ante las estadísticas de divorcio que hay en el mundo.

IV. Oyeron la voz de Dios - Versos 12 - 15

Oyeron a este profeta que tendría entre 70 y 75 años. Oyeron la voz de Dios, escucharon sus palabras y temieron. Temieron delante de él. El temor de Dios es el principio de la sabiduría. Hageo hablaba por mandato de Dios y que palabras alentadoras que dio: Yo estoy con ustedes... 

Cuando uno le da cabida y entrada a la palabra de Dios, esta despierta el espíritu del pueblo, infunde valor y energía. Arrepentimiento y obediencia nos dará el poder para realizar la obra de Dios en tiempos difíciles. Lo que es más lindo es que todos fueron tocados por Dios mismo.

Que Dios nos impulse hacia nuevos horizontes y veamos un cambio radical en la vida de esta iglesia.