Iglesia Cristiana Monte Sinai

Amando a Dios. Creciendo en la sana doctrina. Llevando a Cristo al mundo.

Andamos en Luz

Primera Juan 1:5 - 10

Los evangelios nos hablan de aquellos que son buenos árboles y dan buenos frutos y de los árboles que son malos y dan malos frutos. Está el camino ancho y el camino angosto. Esta el trigo y está la cizaña. 

Y aquí en este pasaje vemos los que andan en luz y los que andan en tinieblas. En estos versos, Juan presenta dos enseñanzas que determinan quien es el creyente genuino y los que viven en pecado.

I. Verso 5 - La Naturaleza de Luz

Juan empieza por compartir el mensaje que hemos oído. Esto, para Dios, es ser un buen discípulo, porque escucha de labios de su maestro. Lo podemos ver en Juan 7:16 - 18 y en el capítulo 12:49,50. Es que Jesús es la fuente de revelación en cuanto a la naturaleza de luz y del carácter de Dios. Ya que Dios es espíritu (Juan 4:24). Pero hay otros pasajes que nos ayudarán a entender que Dios es luz. Por ejemplo, Salmos 27:1 - Jehová es mi luz. En Juan 1:9 - Jesús es la luz verdadera. En Primera Timoteo 6:16 - El habita en luz inaccesible. En Mateo 17:2 - Resplandeció su rostro como el Sol. Esta luz entonces tiene que ver con su gloria, aquella que guiaba al pueblo y alumbraba de noche mientras caminaban por el desierto.

El propósito del Señor Jesús es dar luz a todos aquellos que habitan en tinieblas. La luz tiene que ver con Dios siendo el manantial de vida. Ya que representa la verdad. La razón por la que decimos esto, se basa en lo que dijo Juan el Bautista, que dio testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen en Jesús, el Salvador. La luz por igual, vino para exponer las obras de las tinieblas. La Palabra de Dios, es entonces, lámpara a mis pies y lumbrera en mis caminos. Alumbra nuestra mente y hace entender a los simples (Salmos 119:105 y 130).

En segundo lugar, si vamos a Efesios 5:8,9 - veremos que tiene que ver con la conducta moral y con las virtudes que debe de tener el creyente. Como hijos de luz, manifestamos el fruto del Espíritu en toda bondad, justicia y verdad. En Romanos 13:12, Pablo dice de vestirnos con las armas de la luz y andar como de día, honestamente, no en borracheras y no en contiendas o proveer para la carne. Esto entonces distingue a los que poseen una fe genuina y nos ayuda a distinguir entre los que son y no son creyentes.

Se pone en evidencia cuando muestra madurez espiritual y devoción por la Palabra de verdad que ella contiene. Ahora, Dios es luz y no hay tinieblas en él. Dios es absolutamente perfecto en santidad y verdad. 

II. Versos 6 - 8 - O Somos Luz o Somos Tinieblas

Alguno se va a sentir muy incómodo con lo que voy a decir en este momento. Que conste que no lo hago con la intención de lastimar a nadie ni ofenderlo.

a) Si decimos que tenemos comunión con él - En Mateo 5:14 - 16, nos dice que somos la luz del mundo y la luz tiene que alumbrar de tal manera en nuestras vidas que las obras que hagamos deben apuntar al Padre, para que lo glorifiquen solamente a él.

En Mateo 7:16,17 - Nos dice que todo buen árbol da buenos frutos y no puede dar malos frutos, porque eso le corresponde solamente al árbol malo. En Lucas 13:6 - 9 - Nos dice que había un hombre que planto una higuera con el fin de que diera fruto y cuando fue a buscar fruto en ella no lo hallo y si seguía así, tendría que cortarla.

Y en Juan 15:2 - El Señor nos dice que todo pámpano que no lleva fruto, lo quitará. En definitiva, si decimos que somos creyentes y no oramos ni estudiamos la Biblia o no diezmamos o no participamos de alguna manera en la obra, es muy cuestionable si es salvo esa persona. 

Y esto nos lleva a que el hombre quiere negar la realidad de la existencia del pecado. Lo más fácil para ellos es que quieren minimizar el pecado y redefinir lo que significa pecado. En lugar de hacerse responsables, dicen que no hay nada malo en no hacer nada o que Dios lo va a aceptar de esa manera. Pero Dios es muy claro en ese aspecto. El Señor Jesús lo dijo por medio de la parábola de los talentos, el que le fue dado uno, le dio uno al Señor en su regreso y este fue echado en el infierno, porque no produjo nada. 

En Malaquías 1:6 - 8, este pueblo estaba excusando su pecado. Debemos entender que tenemos solo una vida. Dios quiere que aprovechemos los días viviendo de acuerdo a su voluntad. En Malaquías 2:1 - 4, Dios está disgustado con los sacerdotes porque no tenían bien su corazón para con él. En el verso 17, ellos se hicieron los tontos al hacerle preguntas a Dios conociendo cual era la respuesta y lo que es peor, era echarle la culpa a Dios de que no era justo. 

Si decimos tener comunión con él, veremos que el Espíritu Santo nos inquieta, nos impulsa y nos moviliza a vivir en santidad. Pablo le preguntaba a los creyentes en Roma: ¿Cómo viviremos aún en el pecado si hemos muerto al pecado? 

El tener comunión en él, es no andar en las tinieblas. 

Verso 8, Si decimos que no tenemos pecado - Alimentar los deseos de la carne estaba bien en los días de Juan. Esta es la enseñanza que existía en esos días, la carne era mala o malvada y el espíritu o el alma era buena y pura. Por eso Pablo dice que la cruz es locura a los que se pierden, a los griegos que buscaban sabiduría. Para ellos era inconcebible que Dios se hiciera humano y encima muriera en una cruz y resucitara. En Hechos 17:32, dice que se burlaban de esta historia. En segundo lugar, Pablo por eso enseñaba lo siguiente: ¿Qué pues diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? No presenten sus cuerpos al pecado. No reine el pecado en ustedes, porque el cuerpo, es el templo del Espíritu Santo, somos miembros de Cristo. El que se une a una ramera, es un cuerpo con ella. 

Por eso en Corinto, (Grecia), la iglesia allí, tenía a un joven que tenía a la mujer de su papá. Y la iglesia estaba envanecida y lo apoyaban en ese estilo de vida. Aquellos que dicen: No tenemos pecado, se están engañando a si mismo y la verdad no está en ellos.

En el verso diez, tenemos a un tercer grupo. Por que estos dicen: No tenemos pecado. Y esto hace de Dios un mentiroso. En Romanos 3:23, nos dice que por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios. No hay justo, ni aún uno. Los fariseos decían: No somos esclavos de nadie. Jesús les dijo todo lo contrario: on esclavos del pecado. Ellos le porfiaban que no eran ciegos y el Señor les dijo que por esas palabras que habían dicho: el pecado permanece. Lo que podemos ver es que los que actúan de esa manera no piden perdón. Por que piensan: ¿por qué voy a pedir perdón, si no estoy mal o no he hecho nada malo? El creyente siente dolor y se humilla. Siente convicción de pecado. Confiesan y están de acuerdo con Dios de que hicieron mal y piden perdón. Vamos a terminar con Lucas 18:13,14. Allí vemos a un fariseo y un publicano. El publicano no quería ni siquiera levantar la vista de tanta carga que tenía por sus pecados y pedía perdón a Dios. El fariseo se justificaba a si mismo diciendo que no era como este hombre. El resultado fue que el publicano salió justificado antes que el otro.